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viernes, 23 de septiembre de 2011

"La Falsedad" en Universidades estadounidenses

¿Recuerdan el libro que publique hace exactamente dos años? Pues bien, el texto que veía la luz bajo el titulo La Falsedad del Poder: re-pensar nuestra realidad política desde los textos y contextos cotidianos fue mucho más allá de lo imaginé.


Este libro que hace una evaluación de los sucesos políticos que rodean el meteórico ascenso al poder del Rafael Correa en Ecuador (2006) como el derrocamiento del presidente Lucio Gutiérrez (2005), el interinazgo de Alfredo Palacio (2005-2007), el paso por el ministerio de economía del régimen provisional, la campaña política del 2005 que llevó al poder a Correa en el 2006, las contradicciones y ambigüedades en la instalación de la Asamblea Constituyente que produjo la constitución política vigente (2008), los pactos al interior del Congreso Nacional, el descabezamiento de la mitad de los diputados del órgano representativo por la vía de una resolución administrativa, las discusiones en materia de estructura orgánica del estado, la configuración de la carta de derechos, su interpretación ideológica, política y judicial, la permanentemente vigente tensión entre el poder del presidente Correa y los medios, en fin, tantos temas que están todavía flotando en el debate político, sus explicaciones y confrontaciones que han llamado la atención de la academia mundial, todos están recopilados en este documento que ha ido a alojarse en las librerías de las mejores universidades del mundo.

Sí, les escribo para eso. Para contarles que esto significa, nada más y nada menos, que el libro se encuentra disponible en estas Universidades como vitrina a la realidad política ecuatoriana, para establecer puentes comparativos con los fenómenos políticos regionales. La academia norteamericana (de las más serias del mundo) dispone del mismo documento que se escribió en este suelo, sin misma la capacidad de las grandes editoriales latinoamericanas para formar parte del debate académico sobre los estudios ecuatorianos y regionales. Esto me llena de profundo orgullo y satisfacción. Este triunfo (pues lo considero tal) se lo dedico a mis queridos lectores.
El libro que usted tiene en sus manos aparece indizado en muchos de catálogos bibliográficos más prestigiosos del mundo: Harvard University, Stanford University, Cornell University, Columbia University, Yale University, New York University y muchas otras más dentro del ranking de las mejores universidades del planeta.

Hace unas pocas semanas advertí que “La Falsedad” estaba disponible en el catálogo en línea de la University of Texas at Austin library, y luego en la University of Illinois at Urbana-Champaign library. Después desafiándome a encontrarla en las primeras universidades del ranking estadounidense busqué una por una en las universidades de la lista de webometrics (http://goo.gl/fbr3I). Los resultados fueron fascinantes. Después del fracasar el intento de búsqueda en el MIT (el Massachusetts Institute of Technology es la mejor en tecnología) continué la búsqueda en Harvard, Stanford, Cornell… y ¡bingo! En total son veinte universidades en mi búsqueda que tienen indizada en su catalogo bibliográfico la obra que publiqué en septiembre de 2009.


Siendo sincero no continué buscando. Creo que el libro irá a muchos lados más. Universidades, librerías, bibliotecas, catálogos académicos, syllabus escolares, y muchos lugares de Latinoamérica y el mundo podrían ser en poco tiempo más la morada de este libro que preparé como homenaje a mis queridos lectores, muchos de los cuales sin conocerlos siquiera debo agradecer por sus muestras de afecto y generosidad conmigo, con quienes seguramente comparto muchas ideas, y con otros quienes han criticado duramente, pero todos han tolerado este debate serio sobre la tragedia política ecuatoriana narrada en estas páginas, escrita en formato académico pero con un estilo sólido y dinámico para ser entendido por todos.

Los invito a leer mi libro. A los que lo hayan leído los invito a releerlo. A los que les gustó, les propongo que se lo obsequien a sus seres queridos, y quienes no les gustó se lo pueden obsequiar a sus enemigos (es broma, pero pueden hacerlo).

Un libro que está disponible en las librerías de mejores universidades estadounidenses ha ganado el derecho de estar en sus manos.

Quise escribir una carta personal para contarles esto y para agradecérselos. Eso intenté.

Con mucha gratitud y un saludo afectuoso,

Gabriel.

Compras electrónicas en:





LIBROS ANDINOS: http://goo.gl/8aR04



Pd. Los catálogos bibliográficos de los que tanto hablé son los siguientes. Solamente hagan clic en los enlaces.

Harvard University http://goo.gl/LbWHs

Stanford University http://goo.gl/IiVHJ

Cornell University http://goo.gl/kZjpH

University of California, Berkley http://goo.gl/QWaFi

University of Wisconsin Madison http://goo.gl/elTIH

University of Washington http://goo.gl/kzxie

University of Minnesota http://goo.gl/tWX0H

Columbia University New York http://goo.gl/sNqJi

Yale University http://goo.gl/CR8Gx

New York University http://goo.gl/uK9Mf

University of Pittsburgh http://goo.gl/8Oss8

Notre Dame University http://goo.gl/BfkTg

University of Texas at Austin http://goo.gl/ZAAjV

University of Illinois at Urbana-Champaign http://goo.gl/pO9Bs

University of California San Diego http://goo.gl/udGyE

University of Arizona http://goo.gl/qPZCC

The Ohio State University http://goo.gl/mcPHu

McHill University (Montreal, Canada) http://goo.gl/lzCMm

Portland State University http://goo.gl/0udv7

Universidad of California, Santa Cruz (UCSC) http://goo.gl/0DvbT

sábado, 21 de julio de 2007

Los monopolios: inconveniencias y excepciones

Se sabe del empeño del actual gobierno de derogar los derechos fundamentales de los individuos y remplazarlos por los derechos sociales. Se logra esta inferencia después de presumir sobre los argumentos que previsiblemente inspiraron la propuesta que presentaría el gobierno para la venidera reforma política sobre la regulación de los monopolios. Debo prevenir al amable radioescucha que hablamos de un monopolio cuando referimos sobre un empresa que vende un producto que no tiene sustitutivos cercanos, lo que dicho en términos más sencillos significa que se trata de una empresa que tiene la venta exclusiva de un producto porque otras empresas no pueden entrar a competir con la primera. En ese sentido podemos decir que existen monopolios públicos y monopolios privados. Sectores más reaccionarios se han manifestado en contra de toda forma de monopolizar servicios y proveeduría de bienes, pero lo han hecho de modo inconsecuente e incongruente con su discurso. Las reacciones en contra del TLC, por ejemplo, exigían la eliminación de los monopolios privados, pero no de los monopolios públicos que resultan más perjudiciales y molestos. ¿Acaso el monopolio público ejercido por el IESS sobre la seguridad social es bueno? ¿Acaso instituciones como esta, a la que se aporta obligatoriamente casi un cuarto de la remuneración del trabajador, no son torpes e ineficientes? ¿Le parece a usted que el sindicalismo no ha privatizado los servicios públicos? Se sabe que un monopolio es concedido a la empresa privada sólo por ley o decreto del poder público, y que el Gobierno actual quiere eliminar todo monopolio privado. Parece, sin embargo, conveniente rescatar la intención de eliminar los monopolios privados creados por el mismo Estado, como las Notarias y Registradurias de la Propiedad, cuya actividad no puede considerarse motivo de enriquecimiento particular sobre una tarea que es eminentemente pública. Por otro lado los derechos sobre la propiedad intelectual y el registro de marcas y patentes que son monopolios de sus autores no pueden perder amparo estatal con el pretexto febril de eliminar todo monopolio, pues eso significaría un descenso importante en el nivel de la producción de investigaciones científicas, obras artísticas y literarias que verían desestimada su actividad y optarían por otra. Dentro de todo esto resulta muy ingenuo y hasta absurdo repetir el discursito ese del modelo neoliberal en nuestro país, mientras vemos la intervención abusiva de un Estado que se nos mete hasta en la sopa. La electricidad, las telecomunicaciones, la salud, la educación, el petróleo, la seguridad social, el gas, y un largísimo etcétera, son monopolios estatales que no han funcionado nada bien. Entonces, ¿queremos transplantar esa ineficiencia a la dinámica de la vida privada y volverla torpe con el pretexto de estatizar toda actividad particular?

Gabriel Hidalgo Andrade
Analista de opinión,
Publicación realizada en el programa radial Opinión Ciudadana,
Ecuador, 21 de julio de 2007